Coahuila y Arizona State University van por semiconductores: las primeras empresas llegan en 2027
Coahuila firmó un acuerdo con Arizona State University para entrar a la industria de semiconductores. Las primeras empresas de ATP podrían llegar antes de 2027.
Mientras Nuevo León habla de centros de datos y Baja California de robots médicos, Coahuila está jugando una partida diferente: quiere convertirse en el primer estado del norte en ensamblar y probar semiconductores. Y para eso firmó un convenio con una de las universidades de tecnología más influyentes de Estados Unidos.
El 16 de abril de 2026, el gobernador Manolo Jiménez y la Arizona State University (ASU) firmaron un Memorándum de Entendimiento en Washington D.C. El acuerdo cubre tres ejes: formación de talento, investigación aplicada y vinculación con cadenas de suministro en la industria de semiconductores.
¿Por qué ASU y por qué ahora?
ASU no es una elección al azar. La universidad tiene uno de los programas de ingeniería eléctrica y de semiconductores más robustos de Norteamérica, y está ubicada en Phoenix —a menos de dos horas de la frontera con Sonora y dentro del corredor que se está convirtiendo en el nuevo corazón de la manufactura de chips en América del Norte.
El contexto global también importa: la CHIPS Act de Estados Unidos está empujando a empresas como TSMC, Intel y otros fabricantes a establecer operaciones en el continente. Eso crea demanda de proveedores cercanos para las etapas de ATP (Assembly, Testing and Packaging) —ensamble, pruebas y empaque de semiconductores—, que requieren menos capital que la fabricación de obleas pero sí necesitan precisión industrial y talento técnico.
Lo que encontró ASU en Coahuila
En mayo de 2026, un equipo de ASU viajó a Coahuila para una serie de visitas de campo. Lo que encontraron los sorprendió positivamente: el estado tiene "infraestructura más sólida de lo esperada" para el sector.
Específicamente, señalaron operaciones de manufactura de precisión que ya trabajan bajo estándares de calidad internacional —exactamente el tipo de capacidades que se necesitan para entrar al nivel de ATP en semiconductores. Las empresas automotrices y aeroespaciales que llevan décadas en Saltillo y Ramos Arizpe resultan ser, sin proponérselo, el trampolín perfecto hacia los chips.
Las universidades locales —la UAdeC (Universidad Autónoma de Coahuila) y la UTC (Universidad Tecnológica de Coahuila)— ya están en conversaciones para sumarse al pipeline de talento que el acuerdo requiere.
El timing no es coincidencia
Coahuila tiene una razón adicional para moverse rápido: Freightliner recortó su producción en un 45% debido a la desaceleración de la demanda en Estados Unidos. Para un estado que lidera la inversión automotriz nacional —$1,335 millones de dólares en el primer semestre de 2026, el 34.2% del total nacional— eso es una señal de alerta.
Diversificar hacia semiconductores no es capricho; es estrategia de supervivencia económica. Y la ventana está abierta justo ahora, cuando la industria busca alternativas cercanas a la frontera para reducir dependencia de Asia.
¿Qué sigue?
El gobierno de Coahuila planea enviar una delegación a Phoenix en septiembre de 2026 para avanzar el proyecto con ASU y reunirse con potenciales inversionistas. Las primeras empresas de semiconductores podrían llegar al estado antes de que termine 2026 o en el primer trimestre de 2027.
Para el ecosistema startup del norte, esto abre oportunidades concretas: proveedores de software de manufactura, soluciones de control de calidad con visión artificial, logística especializada y servicios de ingeniería. Los semiconductores no solo necesitan fábricas; necesitan todo el ecosistema de soporte que los rodea.
Coahuila está apostando a que puede ser ese ecosistema. El acuerdo con ASU es el primer paso —pero la carrera apenas empieza.
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