Geely y Tec de Monterrey se unen por la movilidad autónoma
Geely invirtió 4 millones de pesos en BloomDrive, el programa de vehículos autónomos del Tec de Monterrey, con miras a ciudades inteligentes en 2035.

El 16 de julio, Geely Auto México y el Tecnológico de Monterrey firmaron un convenio que hace exactamente lo que el ecosistema del norte necesita: conectar a la industria con la universidad para construir tecnología que aún no existe en México.
La inversión es de 4 millones de pesos. Lo que compra ese dinero no es solo investigación en papel, sino vehículos eléctricos reales —el Geely EX5 EM-i— dentro del campus y soporte directo de ingenieros de la empresa para dos proyectos de movilidad autónoma.
Qué es BloomDrive y por qué importa
BloomDrive Intelligence es el programa de conducción autónoma que el Tec de Monterrey lanzó en 2022. Desde entonces ha desarrollado sistemas para vehículos sin conductor adaptados a las condiciones reales de las ciudades latinoamericanas: tráfico impredecible, señalización inconsistente, infraestructura heterogénea.
El problema clásico de estos programas es que trabajan en simuladores porque los vehículos reales cuestan millones. Con el acuerdo de Geely, BloomDrive ahora tiene acceso a hardware de producción para probar sus algoritmos en el mundo real.
Los dos proyectos que hay que seguir
El convenio financia dos iniciativas concretas:
- Autonomous Minibus: Un minibús sin conductor diseñado para operar en entornos de campus y zonas urbanas controladas. Es el tipo de proyecto que, si funciona, puede escalarse rápidamente a hospitales, aeropuertos o parques industriales.
- El Fantástico: El nombre evoca algo grande y los detalles técnicos siguen bajo reserva, pero el Tec lo describe como uno de los proyectos más ambiciosos del programa.
Ambos apuntan a un horizonte de 2035, cuando se espera que México y América Latina vean las primeras implementaciones reales de movilidad autónoma a escala urbana.
Por qué Geely elige Monterrey
El crecimiento de Geely en México no es menor: 250.5% de aumento en ventas durante el primer semestre de 2026, posicionándolo como el décimo primer fabricante más vendido en el país. Ese tipo de expansión requiere raíces locales, y las raíces se construyen antes de necesitarlas.
Invertir en investigación universitaria en Monterrey le da a Geely varias cosas al mismo tiempo: acceso a talento joven antes de que lo contrate la competencia, legitimidad como empresa comprometida con México, y un laboratorio de desarrollo adaptado a las condiciones del mercado local.
No es la primera señal de que el norte atrae a empresas que buscan algo más que manufactura. En paralelo, Nuevo León lideró los anuncios de inversión en México durante la primera mitad de 2026, con 5,582 millones de dólares captados según la Secretaría de Economía —principalmente en manufactura avanzada, movilidad eléctrica y tecnología.
La pieza que le faltaba al ecosistema
La inversión extranjera es solo una parte de la ecuación. Lo que convierte a una región en un ecosistema real —y no solo en un destino de manufactura— son las alianzas que producen tecnología propia. Que una empresa china venga a desarrollar vehículos autónomos con ingenieros del Tec de Monterrey, con el objetivo de desplegar soluciones en ciudades latinoamericanas, es una señal distinta.
No es nearshoring. Es innovación con ADN local.
¿Qué sigue?
Los proyectos están en fase inicial y el horizonte de 2035 suena lejano. Pero la hoja de ruta es concreta: vehículos reales, ingenieros reales, y dos prototipos con nombres y fechas. En el ecosistema startup del norte, ese nivel de claridad ya es una ventaja.
Si BloomDrive logra lo que se propone, Monterrey podría convertirse en uno de los pocos lugares en América Latina donde se diseña tecnología de movilidad autónoma, no solo donde se ensambla.
Eso vale mucho más que los 4 millones de pesos del convenio.
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