México apuesta por los centros de datos: $82,500 millones en juego para el norte
MEXDC proyecta $82,500 millones en data centers para 2031. El norte de México tiene la oportunidad, pero energía cara y concentración en Querétaro son los frenos.

México está a punto de convertirse en uno de los grandes hubs digitales de Norteamérica. La Asociación Mexicana de Data Centers (MEXDC) acaba de proyectar que entre 2026 y 2031 llegarán 82,500 millones de dólares en inversión para construir y equipar centros de datos en el país. Son números que hace diez años habrían sonado a ciencia ficción.
Y la pregunta obvia para quienes seguimos el ecosistema del norte es: ¿qué parte de ese pastel nos toca a nosotros?
El contexto: México como imán para la infraestructura digital
El auge de los data centers en México no es casualidad. Hay tres fuerzas convergiendo al mismo tiempo:
- El nearshoring: conforme más empresas globales mueven operaciones a México, necesitan infraestructura tecnológica local para procesamiento, almacenamiento y conectividad.
- La IA: los modelos de inteligencia artificial requieren cantidades masivas de poder computacional. América Latina no tiene suficiente, y México está mejor posicionado que cualquier otro país de la región para llenarlo.
- La política de EE.UU.: la revisión del USMCA y las presiones para alejar cargas de trabajo de Asia están acelerando la migración de infraestructura hacia México.
Actualmente el país cuenta con 279 MW de capacidad instalada, otros 205 MW en construcción, y 1,730 MW anunciados. Esos números, si se materializan, representarían multiplicar por siete la capacidad actual en pocos años.
El problema: casi todo está en Querétaro
Aquí viene el dato incómodo: el 72% de la capacidad actual de data centers está concentrada en Querétaro. Monterrey, Tijuana y el resto del norte tienen una participación marginal en este boom que, paradójicamente, debería beneficiarlos más que a nadie.
¿Por qué Querétaro? Principalmente por energía. México tiene un problema serio de costos eléctricos para operaciones de alta demanda, y construir un data center en el norte puede costar hasta cuatro veces más en electricidad que hacerlo en Brasil. Las ciudades norteñas, más cercanas a la frontera pero con infraestructura eléctrica más cara e irregular, han quedado fuera del radar de los grandes inversores.
Qué hace falta para que el norte entre al juego
La oportunidad existe, pero capturarla requiere resolver problemas concretos:
- Energía confiable y competitiva: Nuevo León ha enfrentado cortes de luz y picos de demanda. Mientras eso no se estabilice, los hiperescaladores como Amazon, Google y Microsoft no van a instalar equipos de millones de dólares aquí.
- Conectividad de fibra transfronteriza: la ventaja natural del norte —la proximidad física con Texas y California— solo se convierte en ventaja competitiva si hay fibra de alta capacidad cruzando la frontera en ambas direcciones.
- Incentivos estatales: Coahuila y Chihuahua tienen zonas industriales con terrenos disponibles y mano de obra técnica. Falta el marco de incentivos fiscales que haga el cálculo atractivo para los desarrolladores.
Para las startups del ecosistema norteño, el desarrollo de data centers representa algo más que infraestructura genérica. Es el sustrato sobre el que corren los productos SaaS, las plataformas de IA y los servicios cloud que muchas de las empresas que cubrimos están construyendo.
Los 133,000 empleos que podrían llegar
MEXDC proyecta que la expansión generaría más de 133,000 empleos directos e indirectos en todo México. Un porcentaje significativo de esos empleos —en construcción, operaciones, mantenimiento y seguridad— podría ubicarse en el norte si los estados se mueven rápido para atraer proyectos.
Ciudades como Monterrey y Tijuana ya tienen universidades con ingeniería, comunidades de DevOps y profesionales técnicos. El talento existe. Lo que falta es que alguien instale el hardware.
La ventana de oportunidad
El mundo no va a esperar. Mientras México debate si tiene suficiente energía para un data center en Nuevo León, Brasil ya está posicionándose como la alternativa barata. Estados Unidos está presionando a sus empresas tecnológicas para diversificar fuera de Asia. Y los fondos de infraestructura digital están buscando destinos con retornos atractivos.
La proyección de $82,500 millones no es una garantía —es una estimación de lo que podría fluir si las condiciones están dadas. Para que el norte de México capture una parte real de ese flujo, los gobiernos estatales, las autoridades eléctricas y el sector privado tienen que alinearse pronto.
El reloj ya está corriendo.
Boletín
Suscríbete a Nortech
Resumen semanal. Las mejores historias. Sin spam.