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Monterrey cae en el ranking global de startups pero concentra más capital que nunca

La ciudad regia bajó 15 posiciones en StartupBlink 2026 pero sigue atrayendo más del 50% del capital de riesgo que entra a Latinoamérica.

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Monterrey cae en el ranking global de startups pero concentra más capital que nunca

Monterrey tiene una situación peculiar en el panorama global de startups: cayó 15 posiciones en el índice StartupBlink 2026 —quedando en el lugar 198 del mundo— pero sigue siendo, junto con Ciudad de México, el destino preferido del capital de riesgo en toda Latinoamérica. ¿Cómo se explica esa contradicción?

El ranking dice una cosa, el dinero dice otra

StartupBlink mide cosas como cantidad de startups registradas, diversidad del ecosistema, calidad de los exits y presencia internacional. En esas métricas, Monterrey tiene espacio para crecer. Pero cuando se trata de capital real invertido en startups, la ciudad regia está en otra liga.

En el primer trimestre de 2026, Monterrey y CDMX concentraron más del 50% del capital que entró a América Latina. Y los datos de 2025 muestran que Nuevo León capturó aproximadamente el 20% de toda la inversión de nearshoring en México —alrededor de $7,200 millones de dólares. Son números que la mayoría de las ciudades del mundo quisieran tener.

¿Por qué cae el ranking si hay tanto dinero?

El problema no es la falta de capital. Es la naturaleza del ecosistema. Monterrey tiene una economía muy orientada hacia la manufactura avanzada, el nearshoring y los sectores industriales. Eso atrae inversión enorme, pero genera menos startups de software puro que otras ciudades del mundo a su mismo nivel económico.

Los rankings globales tienden a premiar ecosistemas con muchas startups pequeñas, alta diversidad sectorial y presencia mediática internacional. Monterrey tiene menos startups en etapa temprana registradas en plataformas globales, y muchas de las empresas tech de la región operan dentro de corporativos o como spin-offs industriales, lo que las hace invisibles para los índices pero muy reales para la economía local.

También hay un factor de narrativa: el ecosistema norteño comunica poco en inglés. Los founders locales raramente publican en medios internacionales, participan en competencias globales o registran sus startups en directorios como Crunchbase con el detalle que otros ecosistemas sí lo hacen.

Los números que sí importan

México como país tiene más de 20,000 startups activas, 10 unicornios confirmados y más de $60,000 millones de dólares acumulados en fundraising desde 2015. En el segundo trimestre de 2025, las startups mexicanas levantaron cerca de $437 millones de dólares —una señal clara de que la confianza inversora sigue siendo alta.

  • Fintech: lidera la creación de unicornios con cinco compañías
  • Consumo: cinco unicornios en sectores de retail y e-commerce
  • Retail: tres unicornios en soluciones para comercio físico y digital

Aunque Ciudad de México concentra la mayoría de esos unicornios, varios de los más recientes tienen vínculos directos con el norte —ya sea en sus clientes industriales, sus operaciones de manufactura o sus equipos fundadores con raíces en Monterrey, Chihuahua o Tijuana.

¿Qué necesita Monterrey para subir en el ranking?

La respuesta corta: más startups en etapa temprana visibles globalmente, más diversidad sectorial más allá del industrial tech, y una narrativa internacional más fuerte. El ecosistema norteño necesita que sus mejores compañías se registren y compitan en plataformas globales, que los fundadores locales cuenten sus historias en inglés, y que las iniciativas como el Hub de Innovación del Tec o el PIIT atraigan más talento y atención internacional.

Iniciativas como InnovaFest Monterrey, el capítulo norte de FinTech Mexico y el trabajo del CIITA en Juárez están construyendo esa masa crítica. Pero el salto en el ranking requiere también que el ecosistema aprenda a contarse mejor a sí mismo hacia afuera.

El dinero ya está en Monterrey. La infraestructura está llegando. Lo que falta es la narrativa global —y eso, a diferencia de un hub de semiconductores, no cuesta miles de millones de pesos construirlo.

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